jueves, 8 de diciembre de 2011

En la Tierra de los Sueños

En la visión del mundo de los aborígenes de Australia existe una época de creación, una época mágica en la que los seres ancestrales hicieron el mundo. Esta época es conocida como la Época del Sueño o también como Los Tiempos del Sueño. Los walbiri australianos la conocen como djugurba. Este acto de Creación fue realizado en tiempos inmemoriales, pero todavía permanece y ejerce un poder creador sobre los seres humanos. El poder de los sueños permite tener acceso a la Creación. Por eso le llaman La Época del Sueño.

En zonas de Australia una mujer puede, antes de saber que está embarazada, soñar con una especie o con un lugar. Así, el futuro pequeño queda afiliado a un totem y progenitor espiritual.


Porque los seres ancestrales en sus viajes en aquel tiempo mítico, crearon el paisaje. Pozas de agua, montañas y también las especies humanas y no humanas. En la sagrada Tierra de Arnhem, las hermanas Wawilak hicieron surgir pozas de agua mientras caminaban con sus bastones, y daban vida a las plantas y a los animales, dando nombre (la palabra como acto de creación es común a toda la Humanidad) a las especies y los lugares. Además de ponerles nombre, crearon las canciones que narraban el acto. Por eso, los aborígenes narran sus mitos cantando.

Lejos de contemplar estos mitos cantados como una curiosidad meramente folklórica y pintoresca de un atrasado grupo humano, hemos de verlos como un potente medio de cohesión e incluso como un eficaz medio de resistencia a la destrucción de la tierra que tanto aman (en el vídeo una secuencia de la evolución a lo largo del día de uno de los lugares más sagrados de los aborígenes, Uluru o Ayers Rock): en 1985 una compañía minera de uranio pretendía explotar la colina Coronation, otro sitio sagrado. Según los habitantes de la zona, si se alteraba el lugar, el ser ancestral encarnado en el paisaje desde La Época del Sueño provocaría una destrucción inimaginable.

Su tenacidad tuvo su premio, y en los años noventa la colina quedó incluida dentro del Parque Nacional de Kakadu. A veces, los sueños se hacen realidad...

Por si quieres conocer Australia...

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sábado, 19 de noviembre de 2011

La Peste Negra arrasa Europa (parte II)

La muerte se presenta como la gran niveladora social en la Edad Media, y la iconografía surgida de la Peste Negra insiste en esta idea. Pero lo cierto es que la epidemia se cebó más con los pobres, aunque solo fuera por las diferentes posibilidades de huida. Los propios narradores de los cuentos de El Decamerón son jóvenes de buena familia que huyendo de Florencia se han refugiado en una villa en el campo, posibilidad que sus menos favorecidos vecinos no tenían...

De una Europa con superpoblación se pasó a un continente semivacío. Villages desertés en Francia, lost villages en Inglaterra, wüstungen en Alemania, despoblados en Castilla...e irónicamente, la mejora para los supervivientes: la abundancia de tierras y la falta de mano de obra favorecieron a los campesinos, el sistema feudal quedó herido a pesar de las durísimas leyes que querían impedir la marcha de los campesinos de las tierras de sus señores y bloquear los salarios, que se habían disparado por la escasez de trabajadores.

La movilidad social y geográfica que generó la crisis, junto con el cambio de valores (o dicho de otra manera, la pérdida de confianza en el sistema: "¿Cuando Adán cultivaba y Eva hilaba, dónde estaban los señores?" ) generó la violenta respuesta de la nobleza dispuesta a mantener su nivel de renta a cualquier precio y la contrarrespuesta de los campesinos desfavorecidos y los oficiales de los gremios: la más famosa y sonada, la rebelión inglesa de John Ball de 1381, con sus nivellers, que buscaban lograr la igualdad social sea como fuere.

Pero los efectos más espectaculares de la crisis de la Baja Edad Media, de la que la Peste Negra es su principal manifestación, está en el impacto mental que causó en las personas que la vivieron. Incapacitados para dar una explicación racional al fenómeno, aparecieron toda serie de explicaciones, como la creencia de que los judíos habían envenenado el agua o el aire, lo que se tradujo en tremendos progroms, como el de 1391 en Castilla; o las fuentes papales que aseguraban que la muerte negra estaba causada por las constelaciones o por la venganza divina (Vitae Paparum Avionensum.

La manifestación más impactante fue la aparición en 1349 del movimiento de los Flagelantes. Bandas de cientos e incluso miles de personas recorrían los países europeos haciendo penitencia y pidiendo clemencia al Señor. Integrados por gentes de las clases bajas, fueron acusados de hacer mucho mal al clero por sus predicaciones y su arrogancia. Condenados enseguida por la Iglesia, el Papa Clemente VI lo definió como una herejía. Se inició así la persecución.

Por un lado invocaban el socorro de la Virgen y los santos, pero al mismo tiempo criticaban fuertemente a la jerarquía eclesiástica. Los Flagelantes no solo acusaban a la Iglesia de descuidar sus deberes, sino que afirmaban también que cualquiera podía conseguir la gracia sin la mediación de la Iglesia, la confesión, ni la indulgencia. Aunque los Flagelantes fueron aplastados, sus doctrinas se propagarán y tendrán un gran éxito en el futuro, como veremos con los husitas y con el éxito de Lutero...De momento, lo que reveló el movimiento era el profundo odio que había al clero entre la "gente menuda".

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lunes, 14 de noviembre de 2011

La Peste Negra arrasa Europa (parte I)


La Peste Negra, 1348:"Al empezar la enfermedad les salían a las hembras y los varones en las ingles y en los sobacos unas hinchazones que alcanzaban el tamaño de una manzana o de un huevo. La gente común llamaba a estos bultos bubas. Luego, los síntomas de la enfermedad se trocaban en manchas negras (...). Así describía Boccaccio en la introducción de El Decamerón los síntomas de la terrible enfermedad, la Peste Negra, que mató a casi la tercera parte de la población de Europa. Pero, ¿de dónde llegó?

En 1338-39 la enfermedad es detectada en Asia Central. En unos cementerios de la época las inscripciones nos indican que las personas enterradas habían sido víctimas de la enfermedad. Las victorias de los mongoles de Gengis Khan y sus sucesores habían creado un enorme imperio, donde el comercio fluía sin impedimentos a través de la famosa ruta de la seda...la misma ruta que seguirá la Peste Negra.

La colonia genovesa de Jaffa, en Crimea, es asediada en 1347 por el ejército mongol, donde se declara la Peste. Es el foco del que saldrá la epidemia que arrasará Europa. Los genoveses que huyeron de la ciudad la propagaron por todo el continente: en 1347, la Peste Negra había llegado a Florencia, en 1348 el resto de Italia, Francia y la Corona de Aragón; en 1350 Castilla y Portugal, en 1352 el Danubio y el Báltico...

Lo más duro era que la epidemia reaparecía de forma cíclica: 1360-62, 1368-69, 1374-75...impidiendo a los castigados supervivientes recuperarse. Por supuesto las endémicas guerras de finales de la Edad Media no ayudaban. Hasta bien entrado el siglo XV, la población no empezaría a recuperarse.

Porque la Peste Negra no llegó sola. Desde el año 1000, Europa -la Cristiandad como se decía entonces- había entrado en una fase expansiva y optimista, el monje Raul Glaber nos cuenta como "el manto blanco de las iglesias" lo cubría todo, pues el mundo deseaba despojarse de su vetustez. Expansión territorial (la Reconquista en Hispania, el Drang nach Osten al este de Alemania, roturación de pantanos y bosques...) y expansión poblacional, de más de 40 millones a más de 70 millones en el año 1300.

Demasiado. La población creció por encima de los recursos (un aviso para nuestro superpoblado mundo actual) y desde principios del siglo XIV las consecuencias se empiezan a notar. Las crónicas catalanas hablan de 1333 como lo mal any primer, un año terrible de hambre. Un simple aperitivo de lo que habría de venir y ejemplo de las hambrunas que asolaban a Europa en el terrible siglo XIV (en 1316 murió de hambre un 10 por ciento de la población de Brujas). En 1346 la hambruna arrasa Castilla, Francia, Inglaterra, Navarra, Italia...la Peste Negra tenía el camino abonado ya...

Pero...¿cómo vivió la gente la epidemia? La respuesta, en la segunda parte.

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sábado, 29 de octubre de 2011

El día de los muertos (III parte): Halloween


Con el triunfo del Cristianismo, la fiesta pagana de Samhain fue sustituida por el Día de Todos los Santos: All Hallow´s Eve.

Cuando los irlandeses emigraron a América llevaron también sus tradiciones, entre ellas su noche de Samhain, y cambiarán los nabos por calabazas, más fáciles de ahuecar. En un principio, la fiesta fue reprimida por los primeros colonos, fuertemente protestantes, pero después de la oleada inmigrante de 1846, huyendo de la hambruna que asolaba Irlanda, terminó por implantar la festividad.

Al principio, Halloween se celebraba en los países anglosajones, pero la fuerza cultural de los Estados Unidos, ha provocado su popularización en el resto del mundo.

Del inicial Samhain pagano, pasando por el cristianizado Día de Todos los Santos, Halloween ha derivado en una festividad puramente comercial y lúdica, con fiestas de disfraces, bromas, visionado de películas de terror, y el famoso "truco o trato".

En su origen el Trick or treat estaba vinculado a la creencia en que esta noche no solo los espíritus de los difuntos podían vagar por este mundo, sino toda clase de habitantes de reinos espirituales, entre ellos Jack O`Lantern. Se trataba de un irlandés poco recomendable, capaz de engañar al mismo Diablo y salvar así su alma. Pero como no podía entrar tampoco en el cielo, tuvo que regresar entre el viento y la oscuridad, iluminado solo por un carbón arrojado por el Diablo que tuvo que meter en una calabaza para que no se apagara.

Desde entonces, Jack vagaba por los pueblos pidiendo precisamente "truco o trato". Lo recomendable es aceptar siempre el "trato" fuera cual fuese, pues sino Jack haría "truco" y maldeciría a la casa y la familia. Como amuleto, se usaban calabazas de formas horrendas para no encontrarse con él.

En la actualidad, los niños dan a escoger entre "truco o trato", es decir, entre "travesura o dulce". El origen de la tradición de pedir dulces puede ser doble: por un lado, de una tradición holandesa de la Fiesta de San Martín, un santo muy querido en la Edad Media por partir su capa con un mendigo; por otra la tradición celta de recoger alimentos por las casas para las ofrendas a sus dioses, en unos rituales que probablemente incluían sacrificios humanos.

El día de los muertos (II parte): El Día de Todos los Santos
El día de los muertos (I parte): Samhain

viernes, 28 de octubre de 2011

El día de los muertos (II parte): El Día de Todos los Santos

El origen de la festividad del Día de Todos los Santos se encuentra en la enorme cantidad de mártires cristianos que produjo la persecución del emperador Diocleciano. Esta era tan elevada que no había suficientes días al año para conmemorar a todos. La fecha inicial fue el 21 de febrero hasta que el Papa Bonifacio IV en el año 610 consagró el Panteón, el impresionante templo del emperador Agripa como templo a la Santísima Virgen y a Todos los Mártires, trasladándola al 13 de mayo.

La fecha definitiva fue instaurada por el Papa Gregorio III en el siglo VIII para solaparla a la fiesta del Samhain debido a su popularidad entre los pueblos celtas. Esta costumbre no es inusual en la Iglesia, pues en su día hizo lo mismo con la Navidad, haciéndola coincidir con la fiesta del Sol Invictus, el día más importante de la religión más peligrosa para el Cristianismo: la religión de Mitra.

Relacionado con la festividad de Todos los Santos está el Día de Difuntos, en el que se ora por aquellos fieles que se encuentran en el Purgatorio el 2 de noviembre. El origen de la fiesta se sitúa en Cluny en el 988, en el siglo XV llegó a España y desde allí pasó a América, donde se fundió con las tradiciones indias.

El noveno mes del calendario azteca, cerca de agosto estaba presidido por la Dama de la Muerte, el dios Mictecacíhuatl y la fiesta duraba todo el mes. Cuando los conquistadores llegaron trasladaron la festividad a noviembre, para que coincidiesen con el Día de Todos los Santos y con el Día de Difuntos.

También a América, pero a la América anglosajona llegó la festividad de Todos los Santos desde Europa, concretamente desde la céltica Irlanda, donde mejor se conservaba la raíz pagana del Samhain, transformado en Halloween, pero esto será en el siguiente artículo...

El día de los muertos (I parte): Samhain
El día de los muertos (III parte): Halloween
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sábado, 22 de octubre de 2011

El día de los muertos (I parte): Samhain


Samhain, es una palabra gaélica que etimológicamente significa “El final de la cosecha” y también “fin del verano”, lo que nos recuerda la correspondencia entre el calendario y el ciclo vital a los modernos habitantes de nuestras antinaturales ciudades.

En esta fiesta, la más importante en la cultura celta, en la noche del 31 de octubre al 1 de noviembre se celebraba el inicio del “Año Nuevo” Céltico. El calendario celta divide el año en dos mitades: una mitad oscura que comenzaba con la lunación de octubre-noviembre, el mes de Samonios (todos los meses comenzaban con la luna llena) y una mitad clara que comenzaba con la lunación de abril-mayo. La celebración del año nuevo celta se celebraba con la luna llena más cercana entre el equinoccio de otoño y el solsticio de invierno, pues el año empezaba en la mitad oscura.

Samhain es tanto un momento de transición, pues se pasa de un año a otro, como de máximo acercamiento a otro mundo: el mundo de los muertos. Este es uno de los dos momentos del año en que las barreras entre los dos mundos desaparecen (el otro es Beltane, el inicio de la mitad clara), y los muertos pueden caminar entre los vivos.

Así que, por un lado, se encendían enormes hogueras para ahuyentar a los malos espíritus; pero también dejaban comida y dulces fuera de sus casas como ofrenda a los familiares ya fallecidos, y para ayudar a los muertos a encontrar el camino hacia la luz junto al dios Sol, ahuecaban nabos en los que introducían carbón ardiendo para iluminarlos. También los sacerdotes celtas, los druidas, se comunicaban en esta fecha con los espíritus de los antepasados para guiarlos hacia el otro mundo, la Tierra del Verano, donde no existía el dolor. En la brujería neo-pagana actual, la wicca, que ha resucitado en gran parte las tradiciones celtas, esta concepción de samhain como fecha especial donde las leyes espacio-temporales ordinarias quedan suspendidas se mantiene, y es el momento idóneo para trabajar la adivinación.

Era tan arraigada la creencia de que samhain era un momento mágico (en el sentido de anulación o debilitamiento de la realidad habitual) para los celtas, que en su mitología las hadas podían hasta llegar a tomar maridos mortales e incluso podía visitarse su reino. Pero no había muchos voluntarios: para los antiguos celtas las hadas eran seres muy peligrosos.

La creencia de que en determinadas fechas (como en samhain) o lugares (como en lugares concretos de Australia, para los aborígenes) se abren portales hacia otros mundos o la realidad física puede ser violada está arraigada en todas las mitologías y presumiblemente desde el principio de la Humanidad. H ay teorías que contemplan el arte rupestre paleolítico desde este punto de vista: para los autores de este arte, los lugares de más difícil acceso, donde se realizaban las pinturas, serían como membranas hacia otras realidades.

Con la llegada del cristianismo, las creencias celtas serían destruidas y en caso de no ser posible, adaptadas a la nueva religión (como en el caso de la diosa celta de la fertilidad, Brigit; convertida en Santa Brígida, patrona de Escocia). Samhain se convertiría en el Día de Todos los Santos, en inglés All Hallow´s Eve: Halloween. Pero esto lo dejamos para el próximo artículo…

El día de los muertos (II parte): El Día de Todos los Santos
El día de los muertos (III parte): Halloween

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viernes, 9 de septiembre de 2011

Muera la inteligencia


Muera la inteligencia” fue el grito que pronunció Millán Astray en la Universidad de Salamanca en julio de 1936, ante el horrorizado Unamuno, que estuvo a punto de ser asesinado por los legionarios tras la réplica que le dio al tuerto general.

La frase me recuerda a otra que pronunció un jerarca nazi (creo que Goebbels): “Cuando oigo hablar de cultura saco mi revolver”; ambas lanzadas allá por los difíciles años 30. La diferencia entre ambas realidades es que la segunda puede adscribirse a un momento concreto de la historia de Alemania, uno de los países tradicionalmente más cultos de Europa y con una participación destacada en la Ilustración y el Romanticismo. La primera, en cambio, podía haberse dicho en cualquier momento de la historia de España. Como por razones de extensión es imposible abarcarlos todos, me ceñiré a una realidad concreta: la Inquisición.

La idea generalizada es que el Santo Oficio se dedicaba a perseguir brujas. Pero la fama que tienen los procesos de brujería de Zugarramurdi es debida a la excepcionalidad de los mismos. Las brujas solían ser personajes marginales de la sociedad, sin relevancia social y sin dinero (muy importante, porque los acusados pagaban los juicios…y a sus jueces). A diferencia de los países protestantes, en España no eran tan condenables los comportamientos antisociales individuales (como en los países protestantes) como las opiniones, la herejía (al revés que en esos países). Además de otras cosas, la Inquisición era, sobre todo, una especie de policía cultural. Y muy eficaz…

Cuando en España ya no quedaban herejes, ni judaizantes, y cuando las guerras de religión eran ya cosa del pasado en Europa, la Inquisición se dedicó a perseguir en una fecha tan tardía como el siglo XVIII (por la misma época en que triunfaban las revoluciones americana y francesa) a los ilustrados como al ministro Olavide, que cometió la osadía de intentar reformar la Universidad española para dotarla de contenidos más científicos (nada de matemáticas, ni física, ni…) y menos escolásticos. Fue detenido en 1776 y condenado en 1778. Fue suprimida oficialmente en 1824, pero durante algunos años funcionaron de manera más o menos “alegal” una especie de Juntas de Fe creadas por obispos.

Lo peor de la realidad de esta institución es que funcionaba con el aplauso de la población. Cuando le preguntaron a Carlos III porque no la suprimía contestó: “a los españoles les encanta y a mí no me molesta”.

Aplastando el pensamiento con el aplauso de la población...menos mal que los tiempos han cambiado...¿o no?

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