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sábado, 31 de marzo de 2012

De lo genial y de lo irracional en el Renacimiento (II): lo irracional

Uno de los cimientos sobre imaginario renacentista es la idea de que el Renacimiento trajo el "nacimiento de la racionalidad, que nos llevaría en una línea de progreso ascendente hasta nuestro mundo racional desde la oscuridad medieval.

Cuando apareció la Peste Negra, la primera reacción de la gente para luchar contra ella fue la tradicional: un aumento de la fe. Si la epidemia era castigo de Dios, había que implorar su perdón y se multiplicaron los actos colectivos religiosos, como las procesiones y la proliferación del movimiento de los Flagelantes.

Pero ante la inutilidad de las medidas tradicionales, aparecieron las nuevas. Por un lado, se tomaron medidas de aislamiento, de cuarentena y de observación sistemática que facilitaron la aparición de un pensamiento racional y empírico.

Pero por otro lado, y esto es algo que no suele asociarse al nacimiento del mundo moderno y mucho menos al Renacimiento, hubo un auge impresionante de prácticas como la magia, la alquimia, o la astrología.

Extraída de la tradición judía, la cábala conocerá, durante los siglos XV y XVI, un auge importante. Basada sobre todo en la simbología numérica, y en su correspondencia con las letras del alfabeto hebreo, la cábala va a constituir el fundamento de toda la Magia contemporánea. Y tendrá, durante el Renacimiento, sus brillantes partidarios y defensores como:

Dante, que la usará en su "Divina Comedia",donde los números cabalísticos 3, 6, 9 y 10 son frecuentemente usados, Raimundo Lulio, que basará en ella toda su filosofía,o Pico de la Mirándola que se convertirá en uno de sus principales defensores.

Pero la principal figura de este tiempo va a ser Paracelso (cuyo verdadero nombre es Teofrasto Bompast von Hohenheim), el cual, además de ser precursor de la medicina racional, fue también uno de los mayores y más célebres practicantes de la alquimia de su tiempo.
También cobra una importancia espectacular la astrología. Los astrólogos son considerados como profesionales, gozarán del favor de los reyes, y discutirán sus teorías, consideradas como científicas, ya que la astrología durante el Renacimiento, es una ciencia paralela a la astronomía y a un nivel semejante que la medicina o la física. Pronto pensamos en Nostradamus, el cual gozaba de una espectacular reputación en su época.

Nombrar como practicante de un saber irracional a Nostradamus no sorprende, pero un escritor como Dante o un pensador como Pico de la Mirandola van asociados siempre al nacimiento del pensamiento racional, y que decir de Giordano Bruno, considerado un mártir del libre pensamiento y un apóstol de la ciencia frente al oscurantismo de la Iglesia, pero en sus escritos defendía un panteísmo con un grado de misticismo tal que nadie actualmente los consideraría científicos ni de lejos.

Para terminar de exponer la idea de que el Renacimiento tuvo mucho más de irracional de lo que es admitido, acabamos con una reflexión: nuestra época tiene unos prejuicios altísimos sobre la oscura Edad Media y si preguntamos a cualquier persona, asociará al Medievo con fenómenos como la caza de brujas, la Inquisición o el fanatismo religioso.

Pero la realidad es que la fiebre de la caza de brujas, típica de la Europa protestante nació en el siglo XVI, la Inquisición medieval estaba prácticamente muerta cuando fue resucitada por los Reyes Católicos en el Renacimiento, y fue mucho más eficaz y cruel, y en cuanto al fanatismo religioso…la gran mayoría de las guerras de religión que se hicieron en Europa y con unas matanzas increíbles por cierto, aparecen en el siglo XVI.

Aquí tenemos un fragmento de la matanza de la noche de San Bartolomé, donde miles de calvinistas franceses fueron masacrados el 24 de agosto de 1572:


En el artículo anterior dimos una fecha inicial simbólica para el inicio del Renacimiento: la aparición de Petrarca; para dar un final al Renacimiento, o por lo menos a la concepción humanista que confía en la racionalidad del ser humano, damos otra: el Sacco di Roma por los soldados imperiales en 1527, convencidos muchos de ellos por su protestantismo, de estar destruyendo la Babilonia bíblica, la sede del Anticristo.

Viajar a Italia y conocer el Renacimiento
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miércoles, 28 de marzo de 2012

De lo genial y de lo irracional en el Renacimiento (I): lo genial

Lo primero que tenemos que abordar es: ¿qué es el Renacimiento? Podríamos decir que es un movimiento cultural en el sentido amplio de la palabra (abarcaría la literatura, las artes, el pensamiento, concepción del mundo...) que se empezaría a desarrollar en Italia a finales de la Edad Media -por poner una fecha, podríamos decir que con Petrarca, mediados del siglo XIV- y que progresivamente se extendería por Europa hasta el siglo XVI.

Existe una visión que es completamente tópica en cuanto al Renacimiento y que es la que se suele explicar en los libros de texto. Esta visión, como tantas otras, nos viene del siglo XIX, concretamente de un suizo llamado Bukchardt, que instauró la visión del Renacimiento podríamos llamar canónica:

El Renacimiento como restauración de la Antigüedad clásica, como descubrimiento de la importancia del ser humano como centro del Universo (lo que conocemos como Humanismo), el nacimiento del individuo (lo que llamamos individualismo) y el nacimiento de lo que podemos llamar racionalidad, el abandono progresivo de la irracionalidad y el oscurantismo característicos de la Edad Media.

Centrémonos en el “nacimiento del individuo”, y enfocarlo en un aspecto concreto: la aparición de lo que podríamos llamar genio, concretamente en el campo artístico.

Frente al copista y al artesano gremial, aparece el artista. De hecho, antes no existía una palabra diferente para arte y otra para artesanía, era la misma: ars.

La diferencia fundamental entre el ejecutor medieval y el artista que nace en el Renacimiento,es que el artista, crea: un autor del siglo XX dijo una frase fantástica referida a la aparición de los movimientos de vanguardia, “tras la conquista de la tercera dimensión, la profundidad; el pintor tiene que representar la cuarta dimensión, la verdad interior”.


El artista por antonomasia, el genio, sería, como le llamaban sus contemporáneos, el divino Miguel Angel, un hombre que va mucho más allá del común de los mortales y que atrapado en un alma atormentada, sublima esa tortura interior en una creación artística genial, contra viento y marea y frente a quien haga falta y mal a quien le pese. Él debe crear, y ojo, que no ejecutar una obra. Y este, es un impulso irrefrenable.

La aparición de este nuevo tipo humano, el artista, tiene múltiples causas, pero nos referiremos a dos de ellas:

La primera, la aparición en la Italia de la época de numerosos principes, -en términos actuales quizá diríamos dictadores-, que han accedido al poder de una forma dudosamente legítima y que necesitan desplegar una tremenda obra de propaganda. Y se establecerá una auténtica competición entre ellos para tener en su nómina a artistas, lo que da fama y prestigio a estos príncipes de la Italia del Renacimiento.

La segunda causa es la Peste Negra - sobre la que ya nos referimos en un artículo anterior-, y que desquició todas las seguras estructuras en las que descansaba el hombre medieval. Estructuras que nosotros, hijos en gran medida del Renacimiento y de la Ilustración, vemos como opresivas; pero que también eran puntos de referencia y de pertenencia.

La Peste Negra dejó a muchas personas literalmente desarraigadas y la fe tan característica de la Edad Media de la inmutabilidad de las cosas se tambaleó, así que apareció un individualismo desconocido hasta entonces que es característico de nuestro tiempo y que posibilitó la aparición de este artista genial al que nos estamos refiriendo.

La mención a la Peste Negra nos sirve para enlazar con el segundo de estos aspectos del Renacimiento a los que nos habíamos referido anteriormente: el “nacimiento de la racionalidad”, pero eso lo dejamos para el siguiente artículo.
Viaja a Italia y conoce el arte del Renacimiento
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domingo, 4 de marzo de 2012

El Camino de Santiago (II): la Peregrinación

¿Por qué los peregrinos abandonaban la seguridad de su hogar para emprender un peligroso viaje a los confines del mundo? La respuesta nos la da este fragmento de la Historia Compostelana:

“Por la misericordia de Dios concede la vista a los ciegos, andar a los cojos, salud a los leprosos. Socorre y ayuda a todos los que le piden devotamente y con innumerables milagros tiene poder a ambos lados de los Pirineos. Pues ha librado a los que estaban encerrados , a otros imposibilitados por una larga enfermedad, los ha sanado…Por ello tan gran multitud visita su cuerpo, por ello son innumerables los que piden con confianza su ayuda.”

La indumentaria característica del peregrino se compone del sombrero de ala ancha, el zurrón, y el bordón, un largo cayadio necesario para ayudarse en la senda, salvar los riachuelos y defenderse. Su distintivo sera la venera o concha marina. Estas veneran serán el objeto de un enorme negocio, negocio regulado por la catedral compostelana y por el que se obtenían grandes beneficios.

Las figuraciones más antiguas de Santiago como peregrino con esta imagen tan típica aparecen a principio del siglo XII en los relieves de Santa Marta de Tera en Zamora y el claustro de Santo Domingo de Silos en Burgos. Esta inclusión del apostol en su repertorio iconográfico sirve para incluir en el Camino estos templos y así poder beneficiarse de las ventajas económicas de la llegada de los viajeros.

¿Cómo era el viaje?



Un fenómeno con un significado religioso tan especial tuvo una sanción litúrgica y antes de iniciar el Camino los viajeros debían cumplir con un ritual que estaba perfectamente codificado a principios del XII:

En primer lugar debía confesarse y comulgar, pues para emprender la marcha era necesario perdonar y ser perdonado.

Después, tras la misa y después de bendecir escarcelas (zurrones) y bordones en la puerta de la iglesia, procedía a su entrega solemne.

Los peregrinos solía además llevar cartas de presentación que les permitían circular con mayor seguridad y beneficiarse de las organizaciones asistenciales. Y emprendían el viaje en grupo. La mejor época para partir era entre Pascua y San Miguel, o sea entre la primavera y el otoño. En invierno, era realmente excepcional.

A lo largo de la ruta, los caminantes podían reponer fuerzas en hospederías y hospitales, que eran edificios anexos a los monasterios, se fueron después instalando en las afueras de los burgos y en puntos estratégicos en especial en lugares de difícil tránsito como los pasos montañosos, donde para orientar a los peregrinos en las oscuras noches y en los días nublados se tañían de forma ininterrumpida las campanas.

¿Cómo se llegaba? Pues a pie los más, los menos a caballo. Muchos hacían el viaje por mar, como los ingleses; pero la mayoría recorrían Europa por multitud de caminos, destacando entre todos, el llamado Camino Francés.

Un fenómeno tan importante dio a luz un manual informativo y a mediados del siglo XII, se escribe la primera guía del peregrino a Santiago que conforma el quinto libro del Códice Calixtino.

El recorrido que el autor del Códice Aymeric Picaud nos da aparece dividido en trece jornadas muy irregulares (pues oscilan entre los 21 kms de la más corta a los 97 de la etapa más larga) y lo cierto es que suaviza su dureza cuando puede para animar a los futuros peregrinos. En él reseña los cuatro ramales más importantes que tras recorrer Francia y atravesar los Pirineos, se funden en suelo navarro, y desde allí prosiguen hasta Compostela:

“Son cuatro los caminos a Santiago que en Puente la Reina, ya en tierras de España, se funden en uno solo. Va uno por Saint-Gilles, Montpellier, Toulouse y Somport; pasa otro por Santa Maria de Puy, Santa Fe de Conques y San Pedro de Moissac; un tercero se dirige desde allí por Santa Magdalena de Vezelay, por San Leonardo de Limoges y Perigueux. Marca el último por San Martín de Tours, San Hilario de Poitiers y Burdeos”.

Tras llegar a la impresionante catedral y terminar el ritual de peregrinación con las vigilias, las misas, y las ofrendas, era momento de regresar.

Antes de abandonar la basílica del apostol y sumergirse en la ciudad de Compostela, las esculturas avisaban a los peregrinos de los peligros que podían frustrar todo lo conseguido, y el peor de todos esos peligros era el de la lujuria. Por eso, en un capitel del crucero se cinceló una mujer desgreñada cuyos genitales se transformaban en una cabeza de un horrible felino. Esta imagen lustra una metáfora desarrollada por San Jerónimo: la vagina puede convertirse en la puerta del infierno.

El mismo mensaje es expuesto en el tímpano de la Puerta de las Platerías, en el castigo de la adúltera y en los suplicios de los lascivos en el infierno del Pórtico de la Gloria.

Con tan impactantes imágenes grabadas en su retina, los peregrinos volvían a su casa. Consigo llevaban las increíbles experiencias que habían vivido hasta llegar a su meta en el extremo occidente, en el Finisterre, el fin del mundo.
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viernes, 2 de marzo de 2012

El Camino de Santiago (I): El Origen

¿Quién es este a quien la multitud de los cristianos acuden con tanta devoción? Tanta es la multitud de los que van a él y vienen, que apenas nos dejan libre el camino para occidente.

Esta fue la pregunta del perplejo embajador del caudillo de los almorávides Ben Yusuf, recogida en la Historia Compostelana. Su curiosidad obtuvo respuesta:

"Es el bienaventurado Santiago apostol del Señor y salvador nuestro, hermano del apostol y evangelista Juan, cuyo cuerpo está enterrado en tierras de Galicia, a quien Francia, Inglaterra, Alemania, Italia y otras provincias cristianas, especialmente España, veneran como patrón y protector. Aprendieron además los ismaelitas que Santiago, tras sufrir martirio en Jerusalén bajo el poder de Herodes había sido trasladado a Galicia".

La leyenda de Santiago se va forjando con los siglos: en un principio se difunde la noticia de su predicación en España; después, a principios del siglo IX se produce el descubrimiento de su tumba cuando al ermitaño Pelayo luminarias nocturnas y apariciones angélicas le revelan la localización exacta de los restos del apostol.

Después, Teodomiro, el obispo de Iria Flavia tras comprobar personalmente los sucesos y tras un ayuno de tres días se dirigirá en solemne procesión al lugar donde suceden tan maravillosos prodigios.

Desde ahora, el paraje se conocerá como Compostela, el “Campus Stelae”, el “Campo de las estrellas” que indicaron el lugar donde se encontraba el sepulcro del apostol. En torno a este sepulcro se alzará el que será el tercer santuario en importancia de la Cristiandad, tras Jerusalén y Roma, y ríos de peregrinos acudirán desde todos los confines del mundo cristiano para implorar el auxilio divino y el perdón de sus pecados.



La cuestión es ¿por qué un lugar en el extremo del mundo cristiano llegó a superar a cualquier otro centro religioso de Occidente llegando a rivalizar con la propia Roma? La mezcla tan típica del mundo medieval entre lo sagrado y lo terrenal es la clave.

Para el cristianismo hispano, Santiago será vital:

El hallazgo del sepulcro de Santiago coincide con la llegada al reino de Asturias de numerosos cristianos huidos de Al-Andalus, los llamados mozárabes, mantenedores del recuerdo del reino visigodo, y con fuerte mentalidad de lucha contra el Islam.
Por otra parte los reyes asturianos desean legitimar su poder, nombrándose herederos de la monarquía visigoda, y el descubrimiento de la tumba del apostol será el vínculo de unión de los cristianos que tendrán el deber de reconquistar las tierras de la monarquía goda.

Al revelar de forma milagrosa la localización de su tumba, Santiago mostraba su favor a la monarquía asturiana. Ya en el siglo VIII, antes del descubrimiento del sepulcro, este aparece como defensor del reino en este himno litúrgico: “Cabeza áurea refulgente de España, nuestro patrono y defensor particular”.

Santiago será el paladín que necesitan. Muy pronto ayudará a los ejércitos cristianos en Clavijo (884), como también lo hará en la decisiva batalla de las Navas de Tolosa (1212). Y en la Edad Media, las intervenciones divinas tienen consecuencias muy terrenales: el famoso Tributo de las Cien Doncellas que hasta la victoria de Clavijo era cobrado por los musulmanes, es sustituido por el llamado Voto de Santiago, un impuesto anual que debía satisfacerse a la sede episcopal compostelana.

Para el Papado, también la tumba de Santiago es de una importancia excepcional. En la época de su descubrimiento, el arzobispo de Toledo, Elipando, asumió la herejía adopcionista, que defendía que Jesucristo era hijo adoptivo de Dios. Doctrina que se acercaba peligrosamente al Islam. Defender la iglesia asturiana, que combatía la herejía adopcionista a través del Beato de Liébana, era vital.

Todo esto justificará el temprano reconocimiento de la autenticidad del descubrimiento y su difusión por toda la Cristiandad.



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sábado, 19 de noviembre de 2011

La Peste Negra arrasa Europa (parte II)

La muerte se presenta como la gran niveladora social en la Edad Media, y la iconografía surgida de la Peste Negra insiste en esta idea. Pero lo cierto es que la epidemia se cebó más con los pobres, aunque solo fuera por las diferentes posibilidades de huida. Los propios narradores de los cuentos de El Decamerón son jóvenes de buena familia que huyendo de Florencia se han refugiado en una villa en el campo, posibilidad que sus menos favorecidos vecinos no tenían...

De una Europa con superpoblación se pasó a un continente semivacío. Villages desertés en Francia, lost villages en Inglaterra, wüstungen en Alemania, despoblados en Castilla...e irónicamente, la mejora para los supervivientes: la abundancia de tierras y la falta de mano de obra favorecieron a los campesinos, el sistema feudal quedó herido a pesar de las durísimas leyes que querían impedir la marcha de los campesinos de las tierras de sus señores y bloquear los salarios, que se habían disparado por la escasez de trabajadores.

La movilidad social y geográfica que generó la crisis, junto con el cambio de valores (o dicho de otra manera, la pérdida de confianza en el sistema: "¿Cuando Adán cultivaba y Eva hilaba, dónde estaban los señores?" ) generó la violenta respuesta de la nobleza dispuesta a mantener su nivel de renta a cualquier precio y la contrarrespuesta de los campesinos desfavorecidos y los oficiales de los gremios: la más famosa y sonada, la rebelión inglesa de John Ball de 1381, con sus nivellers, que buscaban lograr la igualdad social sea como fuere.

Pero los efectos más espectaculares de la crisis de la Baja Edad Media, de la que la Peste Negra es su principal manifestación, está en el impacto mental que causó en las personas que la vivieron. Incapacitados para dar una explicación racional al fenómeno, aparecieron toda serie de explicaciones, como la creencia de que los judíos habían envenenado el agua o el aire, lo que se tradujo en tremendos progroms, como el de 1391 en Castilla; o las fuentes papales que aseguraban que la muerte negra estaba causada por las constelaciones o por la venganza divina (Vitae Paparum Avionensum.

La manifestación más impactante fue la aparición en 1349 del movimiento de los Flagelantes. Bandas de cientos e incluso miles de personas recorrían los países europeos haciendo penitencia y pidiendo clemencia al Señor. Integrados por gentes de las clases bajas, fueron acusados de hacer mucho mal al clero por sus predicaciones y su arrogancia. Condenados enseguida por la Iglesia, el Papa Clemente VI lo definió como una herejía. Se inició así la persecución.

Por un lado invocaban el socorro de la Virgen y los santos, pero al mismo tiempo criticaban fuertemente a la jerarquía eclesiástica. Los Flagelantes no solo acusaban a la Iglesia de descuidar sus deberes, sino que afirmaban también que cualquiera podía conseguir la gracia sin la mediación de la Iglesia, la confesión, ni la indulgencia. Aunque los Flagelantes fueron aplastados, sus doctrinas se propagarán y tendrán un gran éxito en el futuro, como veremos con los husitas y con el éxito de Lutero...De momento, lo que reveló el movimiento era el profundo odio que había al clero entre la "gente menuda".

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lunes, 14 de noviembre de 2011

La Peste Negra arrasa Europa (parte I)


La Peste Negra, 1348:"Al empezar la enfermedad les salían a las hembras y los varones en las ingles y en los sobacos unas hinchazones que alcanzaban el tamaño de una manzana o de un huevo. La gente común llamaba a estos bultos bubas. Luego, los síntomas de la enfermedad se trocaban en manchas negras (...). Así describía Boccaccio en la introducción de El Decamerón los síntomas de la terrible enfermedad, la Peste Negra, que mató a casi la tercera parte de la población de Europa. Pero, ¿de dónde llegó?

En 1338-39 la enfermedad es detectada en Asia Central. En unos cementerios de la época las inscripciones nos indican que las personas enterradas habían sido víctimas de la enfermedad. Las victorias de los mongoles de Gengis Khan y sus sucesores habían creado un enorme imperio, donde el comercio fluía sin impedimentos a través de la famosa ruta de la seda...la misma ruta que seguirá la Peste Negra.

La colonia genovesa de Jaffa, en Crimea, es asediada en 1347 por el ejército mongol, donde se declara la Peste. Es el foco del que saldrá la epidemia que arrasará Europa. Los genoveses que huyeron de la ciudad la propagaron por todo el continente: en 1347, la Peste Negra había llegado a Florencia, en 1348 el resto de Italia, Francia y la Corona de Aragón; en 1350 Castilla y Portugal, en 1352 el Danubio y el Báltico...

Lo más duro era que la epidemia reaparecía de forma cíclica: 1360-62, 1368-69, 1374-75...impidiendo a los castigados supervivientes recuperarse. Por supuesto las endémicas guerras de finales de la Edad Media no ayudaban. Hasta bien entrado el siglo XV, la población no empezaría a recuperarse.

Porque la Peste Negra no llegó sola. Desde el año 1000, Europa -la Cristiandad como se decía entonces- había entrado en una fase expansiva y optimista, el monje Raul Glaber nos cuenta como "el manto blanco de las iglesias" lo cubría todo, pues el mundo deseaba despojarse de su vetustez. Expansión territorial (la Reconquista en Hispania, el Drang nach Osten al este de Alemania, roturación de pantanos y bosques...) y expansión poblacional, de más de 40 millones a más de 70 millones en el año 1300.

Demasiado. La población creció por encima de los recursos (un aviso para nuestro superpoblado mundo actual) y desde principios del siglo XIV las consecuencias se empiezan a notar. Las crónicas catalanas hablan de 1333 como lo mal any primer, un año terrible de hambre. Un simple aperitivo de lo que habría de venir y ejemplo de las hambrunas que asolaban a Europa en el terrible siglo XIV (en 1316 murió de hambre un 10 por ciento de la población de Brujas). En 1346 la hambruna arrasa Castilla, Francia, Inglaterra, Navarra, Italia...la Peste Negra tenía el camino abonado ya...

Pero...¿cómo vivió la gente la epidemia? La respuesta, en la segunda parte.

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sábado, 29 de octubre de 2011

El día de los muertos (III parte): Halloween


Con el triunfo del Cristianismo, la fiesta pagana de Samhain fue sustituida por el Día de Todos los Santos: All Hallow´s Eve.

Cuando los irlandeses emigraron a América llevaron también sus tradiciones, entre ellas su noche de Samhain, y cambiarán los nabos por calabazas, más fáciles de ahuecar. En un principio, la fiesta fue reprimida por los primeros colonos, fuertemente protestantes, pero después de la oleada inmigrante de 1846, huyendo de la hambruna que asolaba Irlanda, terminó por implantar la festividad.

Al principio, Halloween se celebraba en los países anglosajones, pero la fuerza cultural de los Estados Unidos, ha provocado su popularización en el resto del mundo.

Del inicial Samhain pagano, pasando por el cristianizado Día de Todos los Santos, Halloween ha derivado en una festividad puramente comercial y lúdica, con fiestas de disfraces, bromas, visionado de películas de terror, y el famoso "truco o trato".

En su origen el Trick or treat estaba vinculado a la creencia en que esta noche no solo los espíritus de los difuntos podían vagar por este mundo, sino toda clase de habitantes de reinos espirituales, entre ellos Jack O`Lantern. Se trataba de un irlandés poco recomendable, capaz de engañar al mismo Diablo y salvar así su alma. Pero como no podía entrar tampoco en el cielo, tuvo que regresar entre el viento y la oscuridad, iluminado solo por un carbón arrojado por el Diablo que tuvo que meter en una calabaza para que no se apagara.

Desde entonces, Jack vagaba por los pueblos pidiendo precisamente "truco o trato". Lo recomendable es aceptar siempre el "trato" fuera cual fuese, pues sino Jack haría "truco" y maldeciría a la casa y la familia. Como amuleto, se usaban calabazas de formas horrendas para no encontrarse con él.

En la actualidad, los niños dan a escoger entre "truco o trato", es decir, entre "travesura o dulce". El origen de la tradición de pedir dulces puede ser doble: por un lado, de una tradición holandesa de la Fiesta de San Martín, un santo muy querido en la Edad Media por partir su capa con un mendigo; por otra la tradición celta de recoger alimentos por las casas para las ofrendas a sus dioses, en unos rituales que probablemente incluían sacrificios humanos.

El día de los muertos (II parte): El Día de Todos los Santos
El día de los muertos (I parte): Samhain