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domingo, 4 de marzo de 2012

El Camino de Santiago (II): la Peregrinación

¿Por qué los peregrinos abandonaban la seguridad de su hogar para emprender un peligroso viaje a los confines del mundo? La respuesta nos la da este fragmento de la Historia Compostelana:

“Por la misericordia de Dios concede la vista a los ciegos, andar a los cojos, salud a los leprosos. Socorre y ayuda a todos los que le piden devotamente y con innumerables milagros tiene poder a ambos lados de los Pirineos. Pues ha librado a los que estaban encerrados , a otros imposibilitados por una larga enfermedad, los ha sanado…Por ello tan gran multitud visita su cuerpo, por ello son innumerables los que piden con confianza su ayuda.”

La indumentaria característica del peregrino se compone del sombrero de ala ancha, el zurrón, y el bordón, un largo cayadio necesario para ayudarse en la senda, salvar los riachuelos y defenderse. Su distintivo sera la venera o concha marina. Estas veneran serán el objeto de un enorme negocio, negocio regulado por la catedral compostelana y por el que se obtenían grandes beneficios.

Las figuraciones más antiguas de Santiago como peregrino con esta imagen tan típica aparecen a principio del siglo XII en los relieves de Santa Marta de Tera en Zamora y el claustro de Santo Domingo de Silos en Burgos. Esta inclusión del apostol en su repertorio iconográfico sirve para incluir en el Camino estos templos y así poder beneficiarse de las ventajas económicas de la llegada de los viajeros.

¿Cómo era el viaje?



Un fenómeno con un significado religioso tan especial tuvo una sanción litúrgica y antes de iniciar el Camino los viajeros debían cumplir con un ritual que estaba perfectamente codificado a principios del XII:

En primer lugar debía confesarse y comulgar, pues para emprender la marcha era necesario perdonar y ser perdonado.

Después, tras la misa y después de bendecir escarcelas (zurrones) y bordones en la puerta de la iglesia, procedía a su entrega solemne.

Los peregrinos solía además llevar cartas de presentación que les permitían circular con mayor seguridad y beneficiarse de las organizaciones asistenciales. Y emprendían el viaje en grupo. La mejor época para partir era entre Pascua y San Miguel, o sea entre la primavera y el otoño. En invierno, era realmente excepcional.

A lo largo de la ruta, los caminantes podían reponer fuerzas en hospederías y hospitales, que eran edificios anexos a los monasterios, se fueron después instalando en las afueras de los burgos y en puntos estratégicos en especial en lugares de difícil tránsito como los pasos montañosos, donde para orientar a los peregrinos en las oscuras noches y en los días nublados se tañían de forma ininterrumpida las campanas.

¿Cómo se llegaba? Pues a pie los más, los menos a caballo. Muchos hacían el viaje por mar, como los ingleses; pero la mayoría recorrían Europa por multitud de caminos, destacando entre todos, el llamado Camino Francés.

Un fenómeno tan importante dio a luz un manual informativo y a mediados del siglo XII, se escribe la primera guía del peregrino a Santiago que conforma el quinto libro del Códice Calixtino.

El recorrido que el autor del Códice Aymeric Picaud nos da aparece dividido en trece jornadas muy irregulares (pues oscilan entre los 21 kms de la más corta a los 97 de la etapa más larga) y lo cierto es que suaviza su dureza cuando puede para animar a los futuros peregrinos. En él reseña los cuatro ramales más importantes que tras recorrer Francia y atravesar los Pirineos, se funden en suelo navarro, y desde allí prosiguen hasta Compostela:

“Son cuatro los caminos a Santiago que en Puente la Reina, ya en tierras de España, se funden en uno solo. Va uno por Saint-Gilles, Montpellier, Toulouse y Somport; pasa otro por Santa Maria de Puy, Santa Fe de Conques y San Pedro de Moissac; un tercero se dirige desde allí por Santa Magdalena de Vezelay, por San Leonardo de Limoges y Perigueux. Marca el último por San Martín de Tours, San Hilario de Poitiers y Burdeos”.

Tras llegar a la impresionante catedral y terminar el ritual de peregrinación con las vigilias, las misas, y las ofrendas, era momento de regresar.

Antes de abandonar la basílica del apostol y sumergirse en la ciudad de Compostela, las esculturas avisaban a los peregrinos de los peligros que podían frustrar todo lo conseguido, y el peor de todos esos peligros era el de la lujuria. Por eso, en un capitel del crucero se cinceló una mujer desgreñada cuyos genitales se transformaban en una cabeza de un horrible felino. Esta imagen lustra una metáfora desarrollada por San Jerónimo: la vagina puede convertirse en la puerta del infierno.

El mismo mensaje es expuesto en el tímpano de la Puerta de las Platerías, en el castigo de la adúltera y en los suplicios de los lascivos en el infierno del Pórtico de la Gloria.

Con tan impactantes imágenes grabadas en su retina, los peregrinos volvían a su casa. Consigo llevaban las increíbles experiencias que habían vivido hasta llegar a su meta en el extremo occidente, en el Finisterre, el fin del mundo.
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viernes, 2 de marzo de 2012

El Camino de Santiago (I): El Origen

¿Quién es este a quien la multitud de los cristianos acuden con tanta devoción? Tanta es la multitud de los que van a él y vienen, que apenas nos dejan libre el camino para occidente.

Esta fue la pregunta del perplejo embajador del caudillo de los almorávides Ben Yusuf, recogida en la Historia Compostelana. Su curiosidad obtuvo respuesta:

"Es el bienaventurado Santiago apostol del Señor y salvador nuestro, hermano del apostol y evangelista Juan, cuyo cuerpo está enterrado en tierras de Galicia, a quien Francia, Inglaterra, Alemania, Italia y otras provincias cristianas, especialmente España, veneran como patrón y protector. Aprendieron además los ismaelitas que Santiago, tras sufrir martirio en Jerusalén bajo el poder de Herodes había sido trasladado a Galicia".

La leyenda de Santiago se va forjando con los siglos: en un principio se difunde la noticia de su predicación en España; después, a principios del siglo IX se produce el descubrimiento de su tumba cuando al ermitaño Pelayo luminarias nocturnas y apariciones angélicas le revelan la localización exacta de los restos del apostol.

Después, Teodomiro, el obispo de Iria Flavia tras comprobar personalmente los sucesos y tras un ayuno de tres días se dirigirá en solemne procesión al lugar donde suceden tan maravillosos prodigios.

Desde ahora, el paraje se conocerá como Compostela, el “Campus Stelae”, el “Campo de las estrellas” que indicaron el lugar donde se encontraba el sepulcro del apostol. En torno a este sepulcro se alzará el que será el tercer santuario en importancia de la Cristiandad, tras Jerusalén y Roma, y ríos de peregrinos acudirán desde todos los confines del mundo cristiano para implorar el auxilio divino y el perdón de sus pecados.



La cuestión es ¿por qué un lugar en el extremo del mundo cristiano llegó a superar a cualquier otro centro religioso de Occidente llegando a rivalizar con la propia Roma? La mezcla tan típica del mundo medieval entre lo sagrado y lo terrenal es la clave.

Para el cristianismo hispano, Santiago será vital:

El hallazgo del sepulcro de Santiago coincide con la llegada al reino de Asturias de numerosos cristianos huidos de Al-Andalus, los llamados mozárabes, mantenedores del recuerdo del reino visigodo, y con fuerte mentalidad de lucha contra el Islam.
Por otra parte los reyes asturianos desean legitimar su poder, nombrándose herederos de la monarquía visigoda, y el descubrimiento de la tumba del apostol será el vínculo de unión de los cristianos que tendrán el deber de reconquistar las tierras de la monarquía goda.

Al revelar de forma milagrosa la localización de su tumba, Santiago mostraba su favor a la monarquía asturiana. Ya en el siglo VIII, antes del descubrimiento del sepulcro, este aparece como defensor del reino en este himno litúrgico: “Cabeza áurea refulgente de España, nuestro patrono y defensor particular”.

Santiago será el paladín que necesitan. Muy pronto ayudará a los ejércitos cristianos en Clavijo (884), como también lo hará en la decisiva batalla de las Navas de Tolosa (1212). Y en la Edad Media, las intervenciones divinas tienen consecuencias muy terrenales: el famoso Tributo de las Cien Doncellas que hasta la victoria de Clavijo era cobrado por los musulmanes, es sustituido por el llamado Voto de Santiago, un impuesto anual que debía satisfacerse a la sede episcopal compostelana.

Para el Papado, también la tumba de Santiago es de una importancia excepcional. En la época de su descubrimiento, el arzobispo de Toledo, Elipando, asumió la herejía adopcionista, que defendía que Jesucristo era hijo adoptivo de Dios. Doctrina que se acercaba peligrosamente al Islam. Defender la iglesia asturiana, que combatía la herejía adopcionista a través del Beato de Liébana, era vital.

Todo esto justificará el temprano reconocimiento de la autenticidad del descubrimiento y su difusión por toda la Cristiandad.



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sábado, 24 de diciembre de 2011

Feliz Navidad, el Día del Sol Invicto


Estos días se conmemora la Navidad…pero, realmente ¿qué es lo que estamos celebrando?

Se ha escrito mucho sobre las influencias del paganismo en la Navidad. Desde luego, saber el día en el que nació Jesucristo es imposible, pero todas las fechas posibles apuntan a la primavera, concretamente marzo.
En una costumbre muy arraigada en el Cristianismo, este se fue apoderando de lugares, nombres y fechas emblemáticas de las religiones “competidoras”, y el hecho de la Navidad no es ninguna excepción.

La misma cultura del cosmopolita (¿globalizado?) Imperio romano funcionaba de manera semejante. Desde este punto de vista, la Iglesia no habría hecho otra cosa que lo mismo que el Estado romano: incorporar a la estructura existente todos los elementos extraños posibles.

Teniendo en cuenta todo esto ¿cuál fue el motivo para trasladar la fecha del nacimiento de Jesús al 25 de diciembre? ¿Qué tradición religiosa se quiso “asimilar”?

En mi opinión, podemos descartar fiestas celtas como Yule (se conmemoraba el solsticio de invierno). La incorporación de elementos célticos al Cristianismo es más bien medieval. Y fue en el año 350 cuando el Papa Julio I escogió esta fecha como la del nacimiento de Jesús.

Otra cosa bien distinta son las Saturnalias romanas. Se celebraban del 17 al 23 de diciembre en honor a Saturno, Dios de la agricultura, a la luz de velas y antorchas, se celebraba el fin del período más oscuro del año y el nacimiento del nuevo período de luz, o nacimiento del Sol Invictus, 25 de diciembre, coincidiendo con la entrada del Sol en el signo de Capricornio (solsticio de invierno). Y eran muy parecidas a nuestras navidades: regalos, disfraces…Eran increíblemente populares y queridas y todos los emperadores que intentaron limitar estas fiestas en su duración fracasaron.



También el día del Sol Invicto era el día del dios persa Mitra. Era por aquellos años el dios persa más popular, importado a Roma por los propios legionarios, con más de dos mil templos sólo en la capital. 

Aparte de la importancia de las Saturnalias, opino que el verdadero peligro para la naciente Cristiandad era la religión de Mitra. Al fin y al cabo las Saturnalias formaban parte de la vieja tradición religiosa romana y esta estaba en horas cada vez más bajas. Lo que pegaba fuerte eran los ritos exóticos de carácter mistérico, en un Imperio cada vez más orientalizado. No solo el Mitraísmo, la religión estrella de las tropas venidas de las fronteras mesopotámicas y que arrasaba en Roma, sino el culto a la diosa Isis (de cuya iconografía se servirían los cristianos para representar a la Virgen María), a Athis, y por supuesto el mismo Cristianismo (al fin y al cabo, otra religión oriental más).

También era cada vez más fuerte la tendencia al monoteísmo. Este era cada vez más buscado por el Estado, que veía en la multiplicidad religiosa y cultural una amenaza para su cohesión interna. La idea de “un Imperio, un Dios” era cada vez más fuerte. ¿No habían adoptado los archienemigos persas una especie de religión oficial monoteísta también, el mazdeísmo?


Así que en época de Aureliano, a finales del siglo III, el Sol Invictus fue elevado por encima de todo el resto del Panteón religioso, y asimilado al mismo emperador. Se trataba de tener una deidad superior a la que pudieran adorar todos los habitantes del Imperio (y vinculada al emperador) sin obligarles a renunciar a sus propias religiones. Lo que el Cristianismo, que insistía en su posesión de la verdad exclusiva, no podía ofrecer.

De esta manera, el Cristianismo tuvo que apoderarse del día más emblemático de su principal amenaza para poder triunfar. Se ha dicho que somos cristianos casi de milagro, y por poco no mitraícos. Al final, fue la primera religión la que triunfó, pero eso es otra historia.

Lo que sí está claro es la celebración del solsticio de invierno. Todas las religiones (entendiendo religión en un sentido amplio, no necesariamente tienen que estar sistematizadas en un corpus de dogmas fijos y escritos) han estado íntimamente ligadas a los ciclos de la naturaleza, y, respecto a aquellas que surgieron cuando ya existía un sacerdocio organizado también tenemos que tener en cuenta las observaciones de los astros.

Del mismo modo que los Reyes Magos están asociados a la estrella de Belén, el Mitraísmo también buscaba entroncar con el cielo, con la constelación de Tauro y con la resurrección del Sol tras el solsticio, con su Victoria sobre las tinieblas.

Al fin y al cabo…¿hay algo más inmortal que estar entre las estrellas?


sábado, 19 de noviembre de 2011

La Peste Negra arrasa Europa (parte II)

La muerte se presenta como la gran niveladora social en la Edad Media, y la iconografía surgida de la Peste Negra insiste en esta idea. Pero lo cierto es que la epidemia se cebó más con los pobres, aunque solo fuera por las diferentes posibilidades de huida. Los propios narradores de los cuentos de El Decamerón son jóvenes de buena familia que huyendo de Florencia se han refugiado en una villa en el campo, posibilidad que sus menos favorecidos vecinos no tenían...

De una Europa con superpoblación se pasó a un continente semivacío. Villages desertés en Francia, lost villages en Inglaterra, wüstungen en Alemania, despoblados en Castilla...e irónicamente, la mejora para los supervivientes: la abundancia de tierras y la falta de mano de obra favorecieron a los campesinos, el sistema feudal quedó herido a pesar de las durísimas leyes que querían impedir la marcha de los campesinos de las tierras de sus señores y bloquear los salarios, que se habían disparado por la escasez de trabajadores.

La movilidad social y geográfica que generó la crisis, junto con el cambio de valores (o dicho de otra manera, la pérdida de confianza en el sistema: "¿Cuando Adán cultivaba y Eva hilaba, dónde estaban los señores?" ) generó la violenta respuesta de la nobleza dispuesta a mantener su nivel de renta a cualquier precio y la contrarrespuesta de los campesinos desfavorecidos y los oficiales de los gremios: la más famosa y sonada, la rebelión inglesa de John Ball de 1381, con sus nivellers, que buscaban lograr la igualdad social sea como fuere.

Pero los efectos más espectaculares de la crisis de la Baja Edad Media, de la que la Peste Negra es su principal manifestación, está en el impacto mental que causó en las personas que la vivieron. Incapacitados para dar una explicación racional al fenómeno, aparecieron toda serie de explicaciones, como la creencia de que los judíos habían envenenado el agua o el aire, lo que se tradujo en tremendos progroms, como el de 1391 en Castilla; o las fuentes papales que aseguraban que la muerte negra estaba causada por las constelaciones o por la venganza divina (Vitae Paparum Avionensum.

La manifestación más impactante fue la aparición en 1349 del movimiento de los Flagelantes. Bandas de cientos e incluso miles de personas recorrían los países europeos haciendo penitencia y pidiendo clemencia al Señor. Integrados por gentes de las clases bajas, fueron acusados de hacer mucho mal al clero por sus predicaciones y su arrogancia. Condenados enseguida por la Iglesia, el Papa Clemente VI lo definió como una herejía. Se inició así la persecución.

Por un lado invocaban el socorro de la Virgen y los santos, pero al mismo tiempo criticaban fuertemente a la jerarquía eclesiástica. Los Flagelantes no solo acusaban a la Iglesia de descuidar sus deberes, sino que afirmaban también que cualquiera podía conseguir la gracia sin la mediación de la Iglesia, la confesión, ni la indulgencia. Aunque los Flagelantes fueron aplastados, sus doctrinas se propagarán y tendrán un gran éxito en el futuro, como veremos con los husitas y con el éxito de Lutero...De momento, lo que reveló el movimiento era el profundo odio que había al clero entre la "gente menuda".

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lunes, 14 de noviembre de 2011

La Peste Negra arrasa Europa (parte I)


La Peste Negra, 1348:"Al empezar la enfermedad les salían a las hembras y los varones en las ingles y en los sobacos unas hinchazones que alcanzaban el tamaño de una manzana o de un huevo. La gente común llamaba a estos bultos bubas. Luego, los síntomas de la enfermedad se trocaban en manchas negras (...). Así describía Boccaccio en la introducción de El Decamerón los síntomas de la terrible enfermedad, la Peste Negra, que mató a casi la tercera parte de la población de Europa. Pero, ¿de dónde llegó?

En 1338-39 la enfermedad es detectada en Asia Central. En unos cementerios de la época las inscripciones nos indican que las personas enterradas habían sido víctimas de la enfermedad. Las victorias de los mongoles de Gengis Khan y sus sucesores habían creado un enorme imperio, donde el comercio fluía sin impedimentos a través de la famosa ruta de la seda...la misma ruta que seguirá la Peste Negra.

La colonia genovesa de Jaffa, en Crimea, es asediada en 1347 por el ejército mongol, donde se declara la Peste. Es el foco del que saldrá la epidemia que arrasará Europa. Los genoveses que huyeron de la ciudad la propagaron por todo el continente: en 1347, la Peste Negra había llegado a Florencia, en 1348 el resto de Italia, Francia y la Corona de Aragón; en 1350 Castilla y Portugal, en 1352 el Danubio y el Báltico...

Lo más duro era que la epidemia reaparecía de forma cíclica: 1360-62, 1368-69, 1374-75...impidiendo a los castigados supervivientes recuperarse. Por supuesto las endémicas guerras de finales de la Edad Media no ayudaban. Hasta bien entrado el siglo XV, la población no empezaría a recuperarse.

Porque la Peste Negra no llegó sola. Desde el año 1000, Europa -la Cristiandad como se decía entonces- había entrado en una fase expansiva y optimista, el monje Raul Glaber nos cuenta como "el manto blanco de las iglesias" lo cubría todo, pues el mundo deseaba despojarse de su vetustez. Expansión territorial (la Reconquista en Hispania, el Drang nach Osten al este de Alemania, roturación de pantanos y bosques...) y expansión poblacional, de más de 40 millones a más de 70 millones en el año 1300.

Demasiado. La población creció por encima de los recursos (un aviso para nuestro superpoblado mundo actual) y desde principios del siglo XIV las consecuencias se empiezan a notar. Las crónicas catalanas hablan de 1333 como lo mal any primer, un año terrible de hambre. Un simple aperitivo de lo que habría de venir y ejemplo de las hambrunas que asolaban a Europa en el terrible siglo XIV (en 1316 murió de hambre un 10 por ciento de la población de Brujas). En 1346 la hambruna arrasa Castilla, Francia, Inglaterra, Navarra, Italia...la Peste Negra tenía el camino abonado ya...

Pero...¿cómo vivió la gente la epidemia? La respuesta, en la segunda parte.

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sábado, 29 de octubre de 2011

El día de los muertos (III parte): Halloween


Con el triunfo del Cristianismo, la fiesta pagana de Samhain fue sustituida por el Día de Todos los Santos: All Hallow´s Eve.

Cuando los irlandeses emigraron a América llevaron también sus tradiciones, entre ellas su noche de Samhain, y cambiarán los nabos por calabazas, más fáciles de ahuecar. En un principio, la fiesta fue reprimida por los primeros colonos, fuertemente protestantes, pero después de la oleada inmigrante de 1846, huyendo de la hambruna que asolaba Irlanda, terminó por implantar la festividad.

Al principio, Halloween se celebraba en los países anglosajones, pero la fuerza cultural de los Estados Unidos, ha provocado su popularización en el resto del mundo.

Del inicial Samhain pagano, pasando por el cristianizado Día de Todos los Santos, Halloween ha derivado en una festividad puramente comercial y lúdica, con fiestas de disfraces, bromas, visionado de películas de terror, y el famoso "truco o trato".

En su origen el Trick or treat estaba vinculado a la creencia en que esta noche no solo los espíritus de los difuntos podían vagar por este mundo, sino toda clase de habitantes de reinos espirituales, entre ellos Jack O`Lantern. Se trataba de un irlandés poco recomendable, capaz de engañar al mismo Diablo y salvar así su alma. Pero como no podía entrar tampoco en el cielo, tuvo que regresar entre el viento y la oscuridad, iluminado solo por un carbón arrojado por el Diablo que tuvo que meter en una calabaza para que no se apagara.

Desde entonces, Jack vagaba por los pueblos pidiendo precisamente "truco o trato". Lo recomendable es aceptar siempre el "trato" fuera cual fuese, pues sino Jack haría "truco" y maldeciría a la casa y la familia. Como amuleto, se usaban calabazas de formas horrendas para no encontrarse con él.

En la actualidad, los niños dan a escoger entre "truco o trato", es decir, entre "travesura o dulce". El origen de la tradición de pedir dulces puede ser doble: por un lado, de una tradición holandesa de la Fiesta de San Martín, un santo muy querido en la Edad Media por partir su capa con un mendigo; por otra la tradición celta de recoger alimentos por las casas para las ofrendas a sus dioses, en unos rituales que probablemente incluían sacrificios humanos.

El día de los muertos (II parte): El Día de Todos los Santos
El día de los muertos (I parte): Samhain

viernes, 28 de octubre de 2011

El día de los muertos (II parte): El Día de Todos los Santos

El origen de la festividad del Día de Todos los Santos se encuentra en la enorme cantidad de mártires cristianos que produjo la persecución del emperador Diocleciano. Esta era tan elevada que no había suficientes días al año para conmemorar a todos. La fecha inicial fue el 21 de febrero hasta que el Papa Bonifacio IV en el año 610 consagró el Panteón, el impresionante templo del emperador Agripa como templo a la Santísima Virgen y a Todos los Mártires, trasladándola al 13 de mayo.

La fecha definitiva fue instaurada por el Papa Gregorio III en el siglo VIII para solaparla a la fiesta del Samhain debido a su popularidad entre los pueblos celtas. Esta costumbre no es inusual en la Iglesia, pues en su día hizo lo mismo con la Navidad, haciéndola coincidir con la fiesta del Sol Invictus, el día más importante de la religión más peligrosa para el Cristianismo: la religión de Mitra.

Relacionado con la festividad de Todos los Santos está el Día de Difuntos, en el que se ora por aquellos fieles que se encuentran en el Purgatorio el 2 de noviembre. El origen de la fiesta se sitúa en Cluny en el 988, en el siglo XV llegó a España y desde allí pasó a América, donde se fundió con las tradiciones indias.

El noveno mes del calendario azteca, cerca de agosto estaba presidido por la Dama de la Muerte, el dios Mictecacíhuatl y la fiesta duraba todo el mes. Cuando los conquistadores llegaron trasladaron la festividad a noviembre, para que coincidiesen con el Día de Todos los Santos y con el Día de Difuntos.

También a América, pero a la América anglosajona llegó la festividad de Todos los Santos desde Europa, concretamente desde la céltica Irlanda, donde mejor se conservaba la raíz pagana del Samhain, transformado en Halloween, pero esto será en el siguiente artículo...

El día de los muertos (I parte): Samhain
El día de los muertos (III parte): Halloween
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sábado, 22 de octubre de 2011

El día de los muertos (I parte): Samhain


Samhain, es una palabra gaélica que etimológicamente significa “El final de la cosecha” y también “fin del verano”, lo que nos recuerda la correspondencia entre el calendario y el ciclo vital a los modernos habitantes de nuestras antinaturales ciudades.

En esta fiesta, la más importante en la cultura celta, en la noche del 31 de octubre al 1 de noviembre se celebraba el inicio del “Año Nuevo” Céltico. El calendario celta divide el año en dos mitades: una mitad oscura que comenzaba con la lunación de octubre-noviembre, el mes de Samonios (todos los meses comenzaban con la luna llena) y una mitad clara que comenzaba con la lunación de abril-mayo. La celebración del año nuevo celta se celebraba con la luna llena más cercana entre el equinoccio de otoño y el solsticio de invierno, pues el año empezaba en la mitad oscura.

Samhain es tanto un momento de transición, pues se pasa de un año a otro, como de máximo acercamiento a otro mundo: el mundo de los muertos. Este es uno de los dos momentos del año en que las barreras entre los dos mundos desaparecen (el otro es Beltane, el inicio de la mitad clara), y los muertos pueden caminar entre los vivos.

Así que, por un lado, se encendían enormes hogueras para ahuyentar a los malos espíritus; pero también dejaban comida y dulces fuera de sus casas como ofrenda a los familiares ya fallecidos, y para ayudar a los muertos a encontrar el camino hacia la luz junto al dios Sol, ahuecaban nabos en los que introducían carbón ardiendo para iluminarlos. También los sacerdotes celtas, los druidas, se comunicaban en esta fecha con los espíritus de los antepasados para guiarlos hacia el otro mundo, la Tierra del Verano, donde no existía el dolor. En la brujería neo-pagana actual, la wicca, que ha resucitado en gran parte las tradiciones celtas, esta concepción de samhain como fecha especial donde las leyes espacio-temporales ordinarias quedan suspendidas se mantiene, y es el momento idóneo para trabajar la adivinación.

Era tan arraigada la creencia de que samhain era un momento mágico (en el sentido de anulación o debilitamiento de la realidad habitual) para los celtas, que en su mitología las hadas podían hasta llegar a tomar maridos mortales e incluso podía visitarse su reino. Pero no había muchos voluntarios: para los antiguos celtas las hadas eran seres muy peligrosos.

La creencia de que en determinadas fechas (como en samhain) o lugares (como en lugares concretos de Australia, para los aborígenes) se abren portales hacia otros mundos o la realidad física puede ser violada está arraigada en todas las mitologías y presumiblemente desde el principio de la Humanidad. H ay teorías que contemplan el arte rupestre paleolítico desde este punto de vista: para los autores de este arte, los lugares de más difícil acceso, donde se realizaban las pinturas, serían como membranas hacia otras realidades.

Con la llegada del cristianismo, las creencias celtas serían destruidas y en caso de no ser posible, adaptadas a la nueva religión (como en el caso de la diosa celta de la fertilidad, Brigit; convertida en Santa Brígida, patrona de Escocia). Samhain se convertiría en el Día de Todos los Santos, en inglés All Hallow´s Eve: Halloween. Pero esto lo dejamos para el próximo artículo…

El día de los muertos (II parte): El Día de Todos los Santos
El día de los muertos (III parte): Halloween

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